El viernes caluroso permitió a la gente que fue al teatro de Flores, creerse que por unos momentos estaba en Brasil o en Bolivia, no sólo por las altas temperaturas que hizo estos últimos días, sino por la samba, el reggea y el candombe que estuvieron presentes toda la noche. Además, como broche final cerró La Mancha de Rolando.
El reloj marcó la una, cuando se empezó a escuchar el ritmo de las tumbadoras. Un malón de gente bajaba por una de las escaleras del lugar: eran los Tumba La Tá. Percusionistas + banda+ grupo de bailarinas, sin dudas, el combo perfecto para empezar la noche al ritmo de los sonidos autóctonos de Brasil. La gente de a poco empezó a bailar y a ocupar el poco espacio que encontraba, ya que los Tumba La Tá no sólo estaban en el escenario, sino también en la pista. Después de una hora, esta banda con más de 20 músicos en escena, cumplió su objetivo: dejar a la gente con ganas de seguir bailando. Ahora el mando lo tenía la próxima banda de la noche: Los Umbanda.
Con los primeros acordes, la gente se iba sumando a la pista principal, para escuchar a esta banda que hace más de 10 años fusionan el reggea con distintos ritmos latinos. Fue la banda que más tiempo estuvo arriba del escenario y se notó. Ya en el tramo final, la mayoría de la gente estaba sentada y el clima era disperso.
Finalmente, llegó el turno de La Mancha de Rolando, que hizo un recorrido por varios de sus discos, todos sus clásicos y la presentación de temas como “Sequía”, de su último material A cielo Abierto, que refleja la historia de los pueblos latinoamericanos.
La banda oriunda de Avellaneda tuvo un enemigo que padeció en gran parte del show: el sonido. Eso opacó el recital ya que los integrantes no ocultaron su malestar, sobretodo Manu, el cantante. Constantemente, le indicaba al sonidista sobre algunos problemas que tenía con su micrófono. Molesto porque no se pudo resolver, cuando sonaba “Siempre esperando”, Manu dejó de cantar y uno de los músicos siguió interpretando la canción. Por esa dificultad, a la banda se la notó fría y distante del público. La excepción fue cuando llegaron los bises: “Arde la ciudad”, “Antes”, “Chino”, y “Cabrón”, en ese momento el clima “trató” de ser otro.
Después de la Mancha, la gente siguió bailando al ritmo de Manu Chao, Mimi Maura y Ska-P. Así se cerraba esta primera fiesta latinoamericana, que seguramente habrá una nueva edición en este 2009.
Camila Franceschetti
martes, 1 de septiembre de 2009
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